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| Publicado por: Álvaro Giraldo |
Claramente, la suspensión de los
bombardeos contra las Farc, pensada como una de las fases finales del
desescalamiento militar con esta guerrilla por la ventaja estratégica que le
han dado al Estado, ocurrió más pronto de lo que el país esperaba. Solo dos
meses y medio después de que el grupo armado entró en un cese unilateral e
indefinido del fuego, el 20 de diciembre pasado.
En buena parte, porque, según le
revela a EL TIEMPO el hombre de la estrategia de negociación con las Farc,
Sergio Jaramillo, “el encuentro entre comandantes militares y jefes
guerrilleros creó un nuevo clima en el proceso de paz”.
También ayudó, por supuesto, el
hecho de que las Farc han cumplido las condiciones que puso el Gobierno. Había
supeditado el cese de los bombardeos a que esa guerrilla diera pasos para
disminuir el impacto de la guerra sobre los civiles y el país y, al tiempo, que
mostrara disposición para avanzar en la agenda de negociación.